Ocón


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OCÓN

La localidad de Ocón es un municipio compuesto por las aldeas de Los Molinos de Ocón, sede del ayuntamiento, Aldealobos, La Villa de Ocón, Las Ruedas de Ocón, Pipaona, Santa Lucía y los despoblados de Oteruelo y San Julián de Ocón. Pertenece a la comarca de Logroño, en la Rioja Media, y se encuentra a unos 30 km al sureste de la cabecera comarcal, que es a su vez capital de la provincia homónima y de la Comunidad Autónoma de La Rioja. Su población es de 280 habitantes (INE, 2017).

Ocón se encuentra en el valle de Ocón, situado en la Sierra de Hez, pulmón de la Rioja Media declarado como Reserva Mundial de la Biosfera. El motivo de tal condecoración es que la sierra de Hez alberga el único hayedo europeo que crece en dirección suroeste. Ocón se encuentra al este del Camero Viejo, cordillera con la que linda, y se desarrolla entre las cuencas del Jubera y el Cidacos, en una tierra horadada por numerosos barrancos y arroyos en la que los viñedos, los campos de cereal y los almendros crecen por doquier, dejando en el fondo del valle las coloridas huertas que adornan su bello paisaje.

HISTORIA

El valle de Ocón fue territorio berón desde la Edad del Bronce, en torno al I milenio a. C., pueblo celtibérico que como casi todos los de la Europa mediterránea acabaría claudicando ante el poder de Roma. La tradición dice que fue Octavio Augusto, primer emperador de Roma, quien fundó Octaviola en la actual Ocón, si bien otras fuentes, como los registros de Ptolomeo, cuentan que allí se encontraba ya una ciudad cántabra denominada Octabiolca. Sea como fuere, lo cierto es que de cara a la fundación de la antigua Ocón, sin duda influyó de forma determinante no solo su riqueza natural sino su estratégico enclave entre los ríos Jubera y Cidacos, atalaya desde la que controlar todo el interfluvio y localización fácilmente defendible debido a la caprichosa y escalonada orografía del terreno. Tras 711 serían los árabes quienes sacarían partido a este territorio, que no sería conquistado de forma definitiva hasta el primer tercio del siglo XI de la mano de Sancho el Grande de Navarra, quien además crearía un señorío sobre el valle de Ocón para su hijo. Ya en el siglo XII, el valle pasaría de manos castellanas a navarras cada cierto tiempo, pues Ocón fue tierra de frontera entre ambas monarquías. Finalmente, y tras el arbitraje solicitado por los reyes de Castilla y Navarra a Enrique II de Inglaterra, el valle de Ocón pasó a formar parte del Reino de Castilla y a finales del siglo XII comienza a organizarse la vida municipal mediante fueros y otro tipo de prebendas reales que buscaban repoblar la zona y hacerla fuerte frente a futuras intentonas navarras. Ocón y sus aldeas, tras la guerra civil castellana, que enfrentó a Enrique II y a su hermanastro el rey Pedro I el Cruel, fue donado a los condes de Treviño, futuros duques de Nájera, quienes poseerían el valle hasta la abolición de los señoríos por parte de las Cortes de Cádiz en 1811.

FESTEJOS POPULARES

Las aldeas de Ocón gozan de numerosas fiestas compartidas y propias. No obstante, destacan sus fiestas de verano, que es cuando las villas se encuentran llenas de los hijos del pueblo, aumentando en mucho su población.

  • Fiestas patronales de Aldealobos: último fin de semana de junio.
  • Fiestas patronales de Los Molinos de Ocón: primer fin de semana de julio.
  • Fiestas patronales de La Villa de Ocón: segundo fin de semana de julio.
  • Fiestas patronales de Santa Lucía: tercer fin de semana de julio.
  • Fiestas patronales de Las Ruedas de Ocón: último fin de semana de julio.
  • Feria de la Molienda: segundo fin de semana de agosto.
  • Fiestas patronales en Pipaona: primer fin de semana de septiembre.

ACTIVIDADES

Las aldeas de Ocón e incluso sus despoblados ofrecen un numeroso patrimonio histórico artístico que merece la pena recorrer. Es complicado expresar en una pocas palabras todo lo que el valle de Ocón atesora, pero lo cierto es que estas villas serranas guardan reminiscencias medievales, casonas típicas y blasonadas, bellas iglesias y ermitas y también, en ocasiones, bucólicas ruinas que por paradójico que resulte embellecen el paisaje, haciéndolo parecer propio de un cuento o una antigua leyenda. Por citar algunos enclaves concretos, destacan las ruinas de la fortaleza de La Villa de Ocón, la bella torre de la iglesia de Santa Catalina de Pipaona, las monumentales iglesia parroquial de San Babil y la ermita de Santa María, en Los Molinos de Ocón, o el molino de viento de Ocón, restaurado de una forma muy respetuosa con la historia, lo que ha permitido que sirva como un museo viviente de una tradición ya perdida.

Pero a una serie de aldeas que encandilan a todo aquel que las visita debemos añadir un entorno natural realmente valioso y único en toda Europa, la sierra de Hez, declarada como Reserva Mundial de la Biosfera. Ocón es un enclave interesante para los aficionados al senderismo y a las rutas BTT, así como para los amantes de la naturaleza en general, puesto que entre sus hayas, robles, pinos o encinas es posible encontrar paisajes de gran belleza. Todo este territorio trufado de arroyos susurrantes y barrancos puede recorrerse mediante un sendero que recorre todas las villas de Ocón, y del cual se celebra una marcha conjunta todos los meses de mayo. Además, los itinerarios conducen también hasta la sierra, donde aparte de los bosques encantados destacan también las cimas de Cabimonteros y Carbonera, que rozan los 1.500 m; hacia el Camero Viejo, donde encontramos maravillosas villas serranas y hacia la Rioja Baja, donde muere el cordal montañoso de la sierra de Hez.

GASTRONOMÍA

Destacan sus vinos y bodegas, que si bien arrancan desde la más pura tradición son hoy un activo en auge, los variados y exquisitos frutos de su huerta y, sobre todo, sus carnes. Entre los manjares más típicos destaca el cabrito asado, el cordero y el lechón de Ocón.

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